o en los métodos
EL
MÉTODO EN LOS MÉTODOS QUINTASIANOS
El
objeto de este artículo es presentar una síntesis creativa de la génesis del
método
formativo
propuesto por el principal representante del personalismo filosófico en España:
Alfonso
López Quintás. Un método que es fruto de toda una vida dedicada al estudio,
investigación
y puesta en práctica de un trabajo que ha sido, es y será fuente de inspiración
de
muchos otros métodos, o para ser más precisos, de diversas metodologías
aplicadas.
Porque,
como proponemos en este trabajo, lo superobjetivo de este método
integra
de forma armónica los elementos esenciales del pensamiento quintasiano,
constituyendo
una
base antropológica verdadera donde asentar las aplicaciones posibles a
cualquier
actividad humana. De ahí su fecundidad pedagógica.
Este
método, además, precisa ser encarnado por la persona que lo descubre, no basta
con
conocerlo o estudiarlo, es necesario hacerlo vida para poder transmitirlo de
manera
creativa,
adentrarse en la riqueza de lo real y poder así acompañar a otros en sus
propios
descubrimientos
personales.
Autor:
GONZÁLEZ IGLESIAS, Sonia
M.
Universidad Francisco de
Vitoria
s.gonzalez@ufv.es
DE LA CALLE MALDONADO,
Carmen
Universidad Francisco de
Vitoria
m.calle@ufv.es
El método quintasiano es
un método realista, a la medida del ser humano y de la realidad.
Este método nos
proporciona un camino seguro para nuestro crecimiento hacia la plenitud,
siendo imprescindibles dos
decisiones previas: querer entrar en el juego de la vida y de las
experiencias genuinamente
humanas, y formarse en el arte de pensar y vivir creativamente.
En este artículo partimos
de la permanente preocupación por el método como una constante
que atraviesa toda la vida
y el pensamiento de López Quintás, algo que él mismo concibe
como una auténtica
vocación.
A continuación, analizamos
el método en los métodos: un método para el encuentro y la
unidad, que exige como
requisito previo una mirada profunda, y que apunta la responsabilidad
del guía que acompaña,
desde la disimetría en el encuentro. Terminamos con un sincero agradecimiento que
brota de compartir la experiencia de haber vivido, en primera persona y en
comunidad, la fecundidad
de este método.
Este trabajo se articula
en tres apartados (González Iglesias 2015)1:
1. Una verdadera vocación:
superar la emergencia educativa
2. El método de los
métodos: un método para el encuentro y la unidad
3. Agradecimiento y
reconocimiento desde la experiencia de este método.
1.
Una verdadera vocación: superar la
emergencia educativa
Alfonso López Quintás es
referente por sus investigaciones sobre metodología filosófica,
principalmente en sus
primeras obras, y es conocido a nivel internacional por su aplicación a
temas pedagógicos.
Sacerdote mercedario, ha dedicado y ofrecido su vida a la formación de
la juventud, movido por el
deseo de liberarla de la manipulación y del bloqueo intelectual en el
1 Este artículo es parte de la investigación realizada
por Sonia González Iglesias, «El poder transfigurador del encuentro en el
desarrollo integral del adolescente. Una propuesta desde el método de López
Quintás» (Tesis Doctoral, Universidad Francisco de Vitoria, 2015)
que se ve inmersa, y que
le impide llegar a su plenitud de vida. Con una clara vocación: superar
con contundencia la emergencia
educativa, sin paralizarse en su diagnóstico, sino ofreciendo
un método probado que se
dirige «no tanto a enseñar contenidos cuanto a ayudar a
niños y jóvenes a
descubrir claves de orientación» (López Quintás 2011).
Esta inquietante emergencia
educativa fue denunciada explícitamente por Benedicto XVI en
el 20072, pero encierra
una honda y justificada preocupación por la educación desde hace ya
varias décadas, que supera
las fronteras del ámbito eclesial. La crisis educativa se convierte
en problemática porque no
se reduce a una carencia de conocimientos en las diferentes áreas
del saber, relativamente
fácil de resolver con una mayor exigencia, sino sobre todo porque
supone una grave falta de
formación humanista. Es una crisis por no saber ni poder transmitir
los valores y principios
vitales que ayuden a cada persona a crecer, y que sustenten las relaciones
entre los hombres.
López Quintás afina aún
más y apunta hacia la principal causa que desencadena esta profunda
crisis: un nivel muy bajo
en cuanto al modo de pensar y relacionarse con la realidad.
Denuncia que en la
actualidad se estudian las realidades más elevadas y valiosas, como las
relaciones o encuentros
interpersonales propias de los niveles 2, 3 y 4, con conceptos tomados
de las realidades más
elementales, el de los objetos propios del nivel 1. Es imprescindible
estudiar cada realidad
conforme a su modo de ser, y aprender a relacionarse con los diferentes
niveles de la realidad,
desde su propia lógica, desde la verdad.
De ahí la urgencia a
actuar de forma enérgica, buscando respuestas «que vayan a la raíz del
problema y planteen el
tema educativo sobre nuevas bases, más sólidas y fecundas» (López
Quintás 2011). En el
profesor López Quintás no hay fisura ni en la esperanza de que hay respuesta
a esta grave crisis
educativa, ni en su compromiso vital por ofrecer y compartir su
propuesta formativa con
todos aquellos que quieran desarrollarla. Esta opción vital, supuso la
renuncia a su pasión por
la música y la literatura que marcarán su posterior proyección pedagógica.
Experimentó con claridad
una llamada, porque:
el método es quehacer
ineludible en épocas de crisis o, si se prefiere, en épocas
cruciales como las de
ahora […]. Si queremos sobrenadar en el mar de equívocos
en que naufraga gran parte
de nuestro pensamiento actual, debemos saber
no solo adónde va, sino de
dónde viene, en qué suelo hinca raíces nuestra
forma de pensar (López
Quintás 1975b, 16).
A esta vocación respondió
con ahínco y con trabajo esforzado. Dedicó varios años a leer
más de un centenar de
obras significativas del momento, con una «paciente labor de oteo de
2 «Hoy cualquier labor de
educación parece cada vez más ardua y precaria. Por eso, se habla de una gran
“emergencia educativa”, de la creciente dificultad que se encuentra para
transmitir a las nuevas generaciones los valores fundamentales de la existencia
y de un correcto Comportamiento». Benedicto XVI, Discurso en la inauguración
de los trabajos de la Asamblea Diocesana de Roma, Ciudad del Vaticano, AAS
99
(2007) 678-686.
126
principios metodológicos»
(López Quintás 1975b, 16). En esta tarea, como veremos en el
siguiente apartado, su
mirada en profundidad, realista y dialógica jugará un papel decisivo para
el análisis de autores de
gran calado intelectual 3, y la concepción de su nuevo método.
Para López Quintás, la
importancia del método es esencial, no es meramente instrumental,
por ser medio en que
se nos revela la importancia ontológica de la realidad con la que nos
relacionamos. Es, ante
todo, «una actitud flexible del espíritu que se pliega inteligentemente a
las exigencias de lo real»
(López Quintás 1963a, 30). El contacto con la realidad y su verdad
nos dará el método exacto,
es más, nos lo exigirá.
Toda mi labor metodológica
está impulsada por la convicción de que el hombre
logra su plenitud humana
—y correlativamente la madurez gnoseológica—,
cuando se abre a la
realidad con un tipo de apertura de participación por vía de
inmersión creadora;
cocreadora de los ámbitos de interacción que surgen en
los fenómenos
antropológicos de encuentro, en los actos de creación y contemplación
estética, en toda
afirmación humana rigurosa… Lo decisivo en teoría
del conocimiento es la
entrega a lo real a los niveles de hondura a que debe
moverse el hombre debido a
la densidad entitativa de su ser (López Quintás
1963b, 34-55).
Esta cita del autor
enmarca de manera sintética su pensamiento y muestra su preocupación
por una fenomenología del
conocimiento que describa fielmente los diversos modos de acceso
a los diferentes estratos
del ser, entre ellos, al superobjetivo. Señala la necesidad de una visión
analéctica,
jerárquica-vertical 4, para este nivel de realidad más alto.
Desde esta perspectiva, se
puede comprender perfectamente el fracaso del espíritu
moderno, que tenía como
único y seguro método de conocimiento el físico-matemático. Necesario para
conocer las realidades objetivas, pero insuficiente a todas luces para acceder
a las
realidades superobjetivas.
López Quintás supera esta insuficiencia aclarando la naturaleza de
la categoría existencial
de inobjetivo, y proponiendo una nueva nomenclatura más acorde a
ella: lo superobjetivo, de
superioridad ontológica a lo objetivo, por superabundancia de ser. Lo
superobjetivo es real,
«tan inmediato y más que lo objetivo, pues la inmediatez que establece
entre objeto y sujeto es
de grado superior. Por eso es suprarracional, no irracional» (López
Quintás 1963a, 200).
Aboga por una teoría del
conocimiento renovada, en la que lo decisivo «es la entrega a lo
real, a los niveles de hondura
a que debe moverse el hombre debido a la densidad entitativa de
su ser» (López Quintás
1963b, 34-35), logrando que el pensamiento «haga pie en el mundo a
la par flexible y firme de
lo superobjetivo: el planteamiento de los problemas se orienta hacia
3 Entre ellos, destacamos
Ferdinand Ebner, Romano Guardini, Xavier Zubiri, Gabriel Marcel, Martin
Heidegger,
Martin Buber.
4 «Intuición entendida
como una capacidad intelectual de penetración inmediata-indirecta en las
realidades profundas, es decir, en los seres dotados de “poder ontológico de
expresión”. Esta capacidad podría definirse como “el sexto sentido de lo
expresivo”» (López Quintás 1963a, 388)
127
un modo de trascendencia
vertical o jerárquica, que resuelve las paradojas de la dialéctica
horizontal en armonía
analéctica» (López Quintás 1963a, 25).
Se apunta ya la intuición
intelectual inmediata-indirecta, expresión acuñada por López
Quintás, que está llamada
a descubrir los diferentes niveles de realidad, evitando encallar en la
superficie y llegando por
vía analéctica a lo trascendente. Comenzará una seria preocupación
por definir un método que
alcance lo superobjetivo, que permita penetrar en la profundidad de
lo real, armonizando por
vía jerárquica lo objetivo y superobjetivo, la teoría y la práctica, la
reflexión y la acción, la
razón y la vida.
Este ha sido y sigue
siendo a sus 92 años, el propósito vital y profesional de López Quintás, al
que se ha dedicado con
auténtica vocación y firme convicción: «Tengo mucha confianza en el
método que sigo», sus
vídeos acumulan más de millón y medio de visualizaciones en youtube (Calderero
de Aldecoa 2020) por no hablar de ingente producción científica y de la Escuela
de Creatividad, en la que se han formado ya varias generaciones de filósofos,
educadores y humanistas.
3. El método en los
métodos: un método para el encuentro y la unidad
En la actualidad
educativa, nos encontramos sin duda ante un gran reto metodológico,
pedagógico y relacional.
La respuesta de López Quintás es el método por vía de descubrimientos,
que se interiorizan y
aprenden por propia experiencia, desde la vida y para la vida, y que
desencadenan una serie de
transfiguraciones «que culminan en el encuentro y en el ideal de la
unidad. Estos dos
acontecimientos determinan nuestro desarrollo ético» (López Quintás 2014,
XXXVIII). Este método se
ha aplicado y se está aplicando en numerosos ámbitos, como el de
la medicina, la
arquitectura, la empresa, la universidad, los centros educativos y
especialmente
en el amplísimo ámbito
pedagógico de la ética y la estética. Todos ellos con un denominador
común que los inspira y
los hace posible, y que presentamos en este apartado.
3.1. Un requisito previo:
la mirada quintasiana
«Nuestra primera tarea es
aprender a mirar» (López Quintás 2009, 36). Tarea ineludible en
el proceso de crecimiento
del ser humano, y elemento indispensable en el método propuesto
por López Quintás. En su
última publicación (López Quintás 2019, 96-97), obra culmen por ser
la síntesis de su
pensamiento y de su vida, vuelve a recalcar la necesidad vital de ejercitar una
mirada profunda,
comprometida. Siendo conscientes de que la categoría de lo profundo es
una «caracterización
ontológica» (López Quintás 2009, 293), no una mera adjetivación. Una
mirada que va más allá de
una actividad intelectual que maneja o confronta conceptos. Es
una manera de participar
de la realidad, que «perfecciona insospechadamente nuestra capacidad
cognoscitiva y favorece
nuestro proceso de ascenso» (López Quintás 2019, 97).
128
Al entender de López
Quintás, la mirada a la realidad es profunda «cuando penetramos en
sus implicaciones más
hondas y valiosas. Para lograr este tipo de penetración debemos aceptar
que existe una intuición
intelectual inmediata e indirecta» (López Quintás 2014, 357).
En una frase sintetiza sus
descubrimientos filosóficos más relevantes: la profundidad de la
realidad, la presencia de
lo superobjetivo en lo objetivo, la capacidad del ser humano para
descubrir esta riqueza y
la necesidad de un método adecuado a ella. Si el punto de partida de
filosofar es lo profundo,
se necesita una nueva teoría de conocimiento integral que armonice
intuición y discurso,
conocimiento y amor. Falta, a juicio de López Quintás, «un estudio temático
del conjunto de categorías
que implica el fenómeno de encuentro, que lejos de ser inconsciente,
es algo superconsciente»
(López Quintás 1963a, 361). Y todo ello pende de la
responsabilidad de
ejercitar una mirada profunda, para ganar una capacidad de penetración
inédita (cf. López Quintás
2014, 357-64):
— Nos eleva al nivel de
los ámbitos y nos descubre el carácter originario de las experiencias
reversibles, que
culminarán en el encuentro.
— Nos desvela nuestra capacidad
de ambitalizar y de ambitalizarnos, de transfigurar y
transfigurarnos, en clave
personal, abriendo un camino de perfección de toda la persona,
integrando su
sensibilidad.
— Es una mirada analéctica
y dialógica, atendiendo a la vez a varios niveles de realidad e
integrándolos de forma
armónica y jerárquica. Es realista, participativa y comprometida.
Es esencial desvelar la
diferencia entre ver y mirar (Sonia M.a González Iglesias y Carmen
de la Calle Maldonado
2020, 196). Como afirmaba Guardini, «yo decido cómo miro, según
cómo quiero vivir las
cosas» (Guardini 2000, 201). Entra en juego nuestra libertad y con ella,
nuestra responsabilidad.
Según miramos, nos relacionamos, vivimos. Para pasar del «ver» al
«mirar con profundidad»
hemos de elevarnos al nivel relacional, para escrutar la realidad desde
una actitud reverencial,
capaz de descubrir en ella toda su verdad y su riqueza. Pasar de una
mirada limitante, que
seduce o controla, a una mirada honda, que no se quede en las apariencias
y penetre hasta la riqueza
de lo real (López Quintás 2014, 612-13). Una mirada posibilitadora
que confía, verdadera.
En este sentido, podemos
afirmar que la primera tarea educativa es transfigurar nuestra
visión, pasar del ver al
mirar con verdad. Es una tarea ineludible en cualquier proceso de crecimiento y
elemento indispensable para el encuentro. Todos hemos tenido la experiencia de
esas miradas capaces de
sacar lo mejor o lo peor de nosotros mismos. La mirada tiene tal
impacto formativo porque
me revela el significado del otro y de la realidad, lo que tú eres para
mí.
Es, además, sello de
identidad, la síntesis de cada persona. Según miramos, nos relacionamos.
Nuestra misión, nuestra
vida y la de los demás, queda condicionada por nuestra manera de mirar.
Es imprescindible
reconocer su poder transformador en cualquier relación, más aún en la educativa
(González Iglesias y De la
Calle Maldonado 2019). Mirar y dejarse mirar de esta manera son
experiencias reversibles
que despiertan y movilizan hacia el descubrimiento de la verdad.
129
En síntesis, estamos ante
el reto de desplegar nuestra genuina capacidad de mirar la realidad:
profunda, ampliada y de
largo alcance5 (López Quintás 2014, 612-13) penetrando en la
riqueza ontológica de la
realidad sin encallar en reduccionismos o en el cortoplacismo.
3.2. El método en los
métodos de López Quintás
En el año 2003 se publicó
un merecido libro homenaje dedicado a López Quintás con
motivo de su jubilación,
tratando de mostrar
«la fecundidad de los
cuatro métodos que ha elaborado y que inspiran buena
parte de su labor
intelectual y pedagógica:
— El método para
comprender por dentro, genéticamente, el desarrollo de la
persona humana a través de
doce descubrimientos […].
— El método para analizar
obras literarias de calidad de tal forma que constituyan
una fuente de formación
ética […].
— El método para descubrir
el poder formativo del arte, singularmente la
música […].
— Método para convertir
cada área de conocimiento en una fuente de formación
humana y transformar a los
profesores en verdaderos formadores de la
personalidad de los
alumnos» (Almacellas Bernadó 2003b, 13-14).
Cada uno de estos métodos
originaron un libro ad hoc, y eso podría llevarnos a afirmar que hay
tantos métodos como
aplicaciones pedagógicas posibles del pensamiento de López Quintás. Ahora
bien, ¿hablamos de métodos
o de metodologías aplicadas a diferentes realidades humanas?6
Tras el estudio riguroso
de su pensamiento, nos atrevemos a proponer que hay un solo
método quintasiano,
sistemático y constelacional, que integra de forma armónica los elementos
esenciales de su
pensamiento, con un lenguaje propio que lo adensa y que le da expresividad
encarnada: a) su mirada
profunda y analéctica que «ambitaliza» la realidad y sus diversos
niveles; b) la actitud
lúdico-ambital de respeto, estima y colaboración; c) los descubrimientos
de las experiencias
reversibles, de los encuentros, de los valores y principalmente del ideal de
la vida, transfigurando
una y otra vez tanto la realidad como la actitud respecto de ella.
Este método ha surgido «al
contacto con el objeto de conocimiento, que en el caso del
hombre es primariamente
superobjetivo» (López Quintás 1963a, 31). Es un método realista,
responde a la naturaleza
del ser humano y como tal, es superobjetivo también. No solo alcanza
lo superobjetivo, sino que
el método, en sí mismo, lo es.
5 Nos recuerda a las tres
cualidades básicas que López Quintás enfatiza para la inteligencia: «largo
alcance, amplitud y penetración» (López Quintás 2002, XVII).
6 La palabra «metodología»
viene del griego y está compuesta por methodos (método) y logia (ciencia
o estudio de). La metodología se puede entender como aquella que estudia el
método a aplicar. «Método» está formada por meta (afuera o más allá)
y hodos (camino o viaje). Método significa más allá del viaje, e incluye
no sólo el camino sino la manera de caminar (Diccionario etimológico español).
130
Ya sabemos que lo
superobjetivo integra por elevación el carácter objetivo y ambital de la
realidad. Por ello
afirmamos que la parte objetiva del método está constituida por todas y cada
una de las aplicaciones
posibles a cualquier actividad humana. En el momento en que se escribió
el libro-homenaje en 2003,
se habían formulado ya cuatro formas de aplicarlo, altamente
pedagógicas. Pero en la
actualidad, podríamos hablar también de la aplicación de su método
al ámbito de la empresa,
de la arquitectura, de la medicina, de la educación secundaria, la
psicología, etc. En todas
ellas hay y habrá una presencia supra-actual de la metodología
quintasiana
(López Quintás 2014,
27-29).
Este método ofrece una
base antropológica donde asentar el desarrollo de la persona en
cualquiera de sus facetas.
No es un conjunto de técnicas, es una vía de ascesis, aunque disponga
también de herramientas
pedagógicas. Estamos ante una verdadera pedagogía del
descubrimiento y del encuentro
(Corral Bustos 2003, 205), encarnada en un método con tres
características
esenciales:
— Método
genético-interactivo: permitiéndonos conocer la realidad por dentro y de
forma dialogada.
— Método en espiral: cada
vez más amplio y profundo, ejercitando nuestro pensamiento
relacional.
— Método experiencial: un
conocimiento por experiencia propia, donde brotará un descubrimiento siempre
renovado, personal y con sentido para la vida concreta de quien lo
pone en práctica.
En cuanto a la
terminología, las nomenclaturas más conocidas son: el método de los doce
descubrimientos, aplicado
al desarrollo humano, y el método lúdico-ambital, aplicado al análisis
de obras artísticas,
musicales y literarias. Si ejercitamos nuestra mirada profunda, constatamos
que ambos métodos se
envuelven, están implícitos uno en el otro, no son distintos en
esencia, pero sí en la
forma de ser aplicados. Este entreveramiento se aprecia con especial
claridad en las relaciones
interpersonales. Al entrar en juego con las personas, necesitamos
tanto una actitud lúdica
como un conocimiento preciso y profundo tanto del valor de su dignidad
como de la vía del
crecimiento humano. Si queremos desplegar los doce descubrimientos,
será indispensable actuar
nuestra actitud lúdica.
En los últimos años el
autor se inclina por la denominación del método por vía de descubrimiento.
7 Integra la teoría del
juego, de la creatividad y del encuentro. Estamos ante un método
filosófico aplicado «a
ciertas cuestiones pedagógicas de primordial importancia» (Almacellas
Bernadó 2003a, 192). En
este trabajo, hablamos también de un método para el encuentro y la
unidad,
para explicitar también en el nombre su carácter teleológico.
7 Se trata de un método
por vía de descubrimiento, que subraya la importancia del descubrir como nuevo
paradigma educativo, superando la enseñanza como algo externo, distante y
extraño al alumno
(cf. López Quintás 2015).
131
Los momentos de encuentro
significan «momentos de plenitud existencial siempre creciente,
y por tanto de
patentización singular y de verdad» (López Quintás 1963b, 140), del ser:
son momentos donde cada
ser, cada persona, se revela esencialmente, alcanzando su pleno
autodespliegue. «La verdad
es adecuación al objeto-de-conocimiento visto no de forma estática
sino en su despliegue
plenificante» (López Quintás 1963b, 140).
Verdad es entonces
«adecuación al proceso ambitalmente creador de la realidad» (López
Quintás 1963b, 140) y nos
dispone al encuentro con el mismo ser del hombre. Enraizarnos en
el ser, quizás éste sea el
fruto más fecundo del encuentro, y la fuente de todas las demás
transfiguraciones.
De esta forma, la
experiencia metafísica puede tomar «carácter de encuentro,
para situarla en un plano
personal, liberándola del objetivismo o subjetivismo […]. La tarea que
nos ocupa es más amplia y
radical: descubrir allende lo objetivo el reino de lo “inobjetivo”
(Jaspers, Marcel)» (López
Quintás 1997, 243).
La vía de acceso a la
metafísica, al encuentro con el ser y su misterio, es un camino de
transfiguraciones, de
crecimiento, y como camino, es gradual. En ese camino, cada nivel
de realidad es importante
y necesario, y nos dispone para elevarnos al siguiente, integrándose
con y en él. Desde el
nivel 2 se abre la puerta a una metafísica encarnada. Aún queda un tramo
de recorrido importante, pero
estar instalados en el nivel 2 es un paso significativo, porque
eleva al ser humano a su
hábitat natural, al ámbito que es propio.
Tal perfeccionamiento
simultáneo de nuestra realidad personal nos dispone la
mente y el ánimo para
abordar el estudio de la metafísica como una forma de
participación en el ser,
tipo de experiencia muy elevada, y precisamente por
ello, sumamente fértil
para nuestra vida diaria, no como una abstracción fría y
estéril (López Quintás
2014, 860).
El encuentro es camino
sensato y cabal para una metafísica experiencial, y abre la puerta
a la experiencia religiosa
o participación en el misterio de Dios, adentrándonos ya en el nivel 4.
El método que propone
López Quintás conforma un paradigma nuevo en el que el ser
humano puede llegar a
comprenderse y explicarse con rigor, realismo, firmeza y al mismo
tiempo puede transformar
su modo de vivir y actuar, elevándole al nivel de la unidad. Pensar
con rigor y vivir
creativamente van de la mano, si entramos en el juego del encuentro. En reiteradas
ocasiones el autor habla de la eficiencia de su nuevo método, único en el
panorama
educativo. La eficiencia
en el sentido guardiniano: la que da sentido, la que lleva a la verdad y
al bien.8 En definitiva,
la que unifica al hombre.
La seguridad de López
Quintás en esta eficiencia es doble. Por un lado, ha estudiado en
profundidad al hombre,
clarificando la naturaleza humana desde su raíz y fundamentando con
exigencia de orfebre una
metodología que se pliega inteligentemente a las exigencias particulares
de este objeto-de-conocimiento
ambital per eminentiam. Por otro, ha constatado que este
8 «Hay dos tipos de
eficiencia: por un lado, la de la fuerza inmediata, la de la capacidad de
dominar y poner orden; por otro, la del sentido, la verdad, el bien» (Guardini
2006, 95).
132
método ilumina,
transfigura e instala al ser humano en el camino del éxtasis, a través de su
propia experiencia
personal y la de miles de personas con las que ha podido compartir esta
intuición metodológica.
Queda así ampliado el
concepto de realidad y, con ella, el concepto del hombre, de la experiencia
humana y de su razón.
Superando tanto el objetivismo como el individualismo a través
de un método que penetra
lo real y alcanza por elevación lo superobjetivo. Supone también una
renovación de la
metafísica y la antropología desde una nueva fenomenología de la experiencia
humana. De todo ello
podemos afirmar que el método quintasiano está profundamente arraigado
en un fundamento
antropológico, epistemológico y metafísico, y es presentado con una
sencillez pedagógica que
posibilita su compresión cada vez con mayor hondura.
Para concluir este
apartado, es necesario destacar la importancia del formador en este método:
se necesita un formador
que, más que demostrar verdades, enseñe «a los discípulos a habérselas
con la realidad, a
reconocer que el hombre no está arrojado frente a otras realidades, sino que se
encuentra implantado entre
realidades, religado en su raíz» (Corral Bustos 2003, 205). De esta
manera, el formador se
convierte en pieza esencial, guía privilegiado en el camino de crecimiento
del formando. Su tarea es
primordial, para «exponer experiencias reversibles eminentemente creativas,para
iluminarlas y sostenerle en las decisiones y, sobre todo, para acreditar con su
propia vida que este camino es posible» (Sonia M.a González Iglesias y Carmen
de la Calle Maldonado 2020, 195). Sin olvidar en ningún momento que corresponde
al propio educando recorrer el tramo entre lo que es y lo que está llamado a
ser,9 como autor, no mero actor, de su propia vida.
«Un buen maestro es, por
ello, un tesoro incalculable para el alumno» (Domínguez Prieto
2003, 31). Podemos afirmar
que el método lo encarna y lo hace visible el propio formador. La
vida de los formandos no
tiene como respuesta solo unos contenidos o una metodología innovadora.
La respuesta es otra vida:
la de aquel que le acompaña y que se pone en camino con
gratuidad y comprometido
con el destino de su acompañado. Al fin y al cabo, lo que López
Quintás ha supuesto en la
vida de sus discípulos, y de muchos otros: él mismo es el método,
vive como piensa, y piensa
como vive.
4. Agradecimiento y
reconocimiento desde la experiencia de este método
Lo que importa a la
Humanidad es que haya mentes de largo alcance que se
anticipen y tracen
coordenadas que orienten la acción de los hombres. La
genialidad, aun siendo un
don, algo recibido y en el fondo inexplicable, es una
fortaleza que solo se
rinde al trabajo esforzado, constante y humilde. Todo
genio es un servidor
(López Quintás 1975a, 24).
9 Guardini vincula la
imagen de la persona, aquello que hay en ella de inmutable, logrado y perfecto,
con su proceso de autoafirmación, el modo dinámico y creador de la perduración
de esta imagen. Para ello, se requiere una visión de lo real en profundidad,
ejercitar nuestro pensamiento relacional (cf. López Quintás 1966, 216).
133
Sin pretenderlo, don
Alfonso escribe así su tarjeta de presentación y sintetiza la misión en
la que ha crecido y ha hecho
crecer. Sus palabras nos permiten hacer un esbozo de su semblanza:
hombre que consciente del
don recibido, con esa mirada profunda, intuitiva y de largo
alcance tan característica
en él, no ha dejado de entregarse con suma responsabilidad para
servir a los demás,
buscando sin descanso proponer claves de orientación que iluminen su
camino de crecimiento
hacia la plenitud.
Un hombre coherente e
integrado en su pensar y vivir, un hombre ambitalizado y ambitalizante,
un hombre de encuentros,
con sus alumnos, con sus colegas, con la realidad, con Dios.
Es revelador escucharle
decir, a sus casi 92 años, que se encuentra en su mejor momento para
escribir y para
transmitir, y está entusiasmado buscando nuevas mareas de encontrarse con el
joven de hoy. Sin duda es
un hombre de servicio, y ha comprometido cada minuto de su existencia
para hacer la nuestra más
humana, más plena.
En nuestros días, tenemos
un reto muy particular entre manos: asentar las bases del Humanismo
de
la unidad y del encuentro (López Quintás 2002, 131). Ya son
muchas las décadas en las
que el personalismo ha
predicado esta verdad esencial sobre la persona humana. Y, sin embargo,
aún nos hallamos «a medio
camino entre la objetividad abandonada y la superobjetividad presentida
» (López Quintás 1963a,
26). De hecho, nos descubrimos demasiadas veces en una lógica y
actuación propia del nivel
1, que contrasta con la claridad y el convencimiento intelectual de que el encuentro
es nuestro elemento natural, nuestro hábitat. No hemos podido ni sabido aún
superar la fragmentación de saberes, de experiencias, de facultades personales.
Vivimos separados, interior y exteriormente, con una fractura interior y
distanciados de los demás y de la misma realidad.
El método que propone
López Quintás conforma un paradigma nuevo en el que el ser
humano puede llegar a
comprenderse y explicarse con rigor, realismo, firmeza y, al mismo
tiempo, pueda transformar
su modo de vivir y actuar, elevándose al nivel de la unidad. Pensar
con rigor y vivir
creativamente van de la mano, si entramos en el juego del encuentro. No podemos
dejar de enfatizar que la importancia de este método radica, en que nos desvela
una
manera de ser y de
estar ante la realidad con mayor verdad. De ahí su fecundidad y su
capacidad
de unificar al ser humano.
Somos testigos de esta
fecundidad y del gran legado que López Quintás deja a través de
los maestros que se han
formado en su escuela, en España y en toda Latinoamérica. Estamos
convencidas de que este
método quintasiano ha generado una espiral virtuosa de crecimiento
y creatividad, no solo por
la multitud de aplicaciones que tiene en los distintos ámbitos del
saber, sino principalmente
por cómo es vivido por aquellos que, como su maestro, encarnan
el arte de descubrir la
grandeza de la vida.
Queremos destacar el
profundo agradecimiento que debemos al autor todos
cuantos nos esforzamos por
un adecuado método de acceso a lo auténticamente
espiritual (Manzana
Martínez de Marañón 1966, 238).
Nos unimos a estas
palabras de José Manzana, y agradecemos a don Alfonso López Quintás
su labor investigadora y
su capacidad pedagógica, un maestro de maestros que ha creado
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escuela y ha hecho
accesible, de un modo sencillo, amable y entusiasmante, sus profundos y
rigurosos descubrimientos
filosóficos.
Somos responsables de
seguir acompañando a otros en su descubrimiento personal del
método de don Alfonso
Quintás, tomando el testigo que él mismo nos pasa en mano y en vida,
desde un profundo
agradecimiento y admiración, con mucho rigor, pasión y trabajo. En definitiva,
lo que de él hemos
aprendido y seguimos aprendiendo.
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