FENOMENOLOGÍA DE LA EXISTENCIA COTIDIANA: EDUCAR PARA LA VIDA.
Inspirado en Humberto Giannini y “La reflexión cotidiana”
LILIAN ARELLANO RODRÍGUEZ
“Ya no es banal que un filósofo busque ganar la vida reflexiva, que se piensa
íntima, a partir de la vida cotidiana, que se piensa pública. Aún menos
corriente es buscar en esta última un primer modelo de reflexividad,
susceptible de renovar las filosofías reflexivas clásicas. Y lo es todavía
menos descubrir que, para acceder a la reflexión, será necesario primero
atravesar las zonas de desolación en las que la cotidianidad más bien parece
atascarse y perderse… Lo que aquí se propone es un efecto, una excavación en el
subsuelo de la vida cotidiana (…) Un libro asombroso y a la vez desconcertante”. Raul Ricoeur
Conocer al hombre en cuanto educable, es conocer su existencia real, esa existencia que se hace día a día, en un entretejido de hechos cuyo sentido debemos ahora indagar. Se nos ha dado el ser personas con la misión de tener que descubrirnos y realizarnos como tal; ello no es fácil, cuando no tenemos o no nos damos la oportunidad para hacerlo. Nos ha correspondido existir en un mundo; un mundo conformado por espacios habitados que aparecen como posibilidad y reto. ¿Cómo describiríamos este mundo?
Humberto Giannini formula una arqueología de la experiencia cotidiana, un camino o método fenomenológico que irá tras los principios (arque= principio; arqueología= estudio de los principios) que nos permitirán dar cuenta de nuestro existir… Cotidiano, nos dirá “es lo que pasa todos los día”. ¿Cuál es el modo de pasar que caracteriza nuestra vida pasajera; en su vertiente espacial –topografía de lo cotidiano – y temporal -cronología de lo cotidiano?
Somos seres de ruta: la ruta es un movimiento rotatorio, recurrente. La ruta describe un espacio y un tiempo que si saben ser vividos, no tienen por qué caer en lo rutinario. La rutina es ese trayecto rotatorio global por el que transcurre nuestra existencia mientras no ocurre ningún acontecimiento que rompa la rutina.
1 TOPOGRAFÍA DE LO COTIDIANO
Domicilio - calle – trabajo (escuela – universidad)
- calle - domicilio…
Con el término topografía de lo cotidiano, Giannini se refiere a una descripción de los lugares que conforman nuestra ruta de vida. Topos= lugar; grafía= escritura, descripción.
1.1 Domicilio: Somos seres domiciliados. La casa nos separa del mundo público, es el lugar para el recogimiento cotidiano, donde puedo darme el lujo de ser yo; yo en la intimidad o privacidad de nuestro amor. Mi domicilio está conformado por mi o nuestro espacio que habito o habitamos –vestimos- con mis o nuestras cosas; mi o nuestros tiempos disponibles para acogerte, acoger a Dios o a mis invitados al hogar.
Mi domicilio me da continuidad, seguridad de pertenencia y permanencia, asegura mi identidad, me permite reposar. El domicilio es el lugar para la reflexión (regreso a sí; flexión sobre sí); punto desde el cual me preparo para aventurar en el mundo y al cual puedo regresar como a lo mío.
1.2 La calle: Es el lugar de tránsito que me lleva desde mi domicilio a lo otro; es el lugar de trámite, de pasar, de camino hacia o de regreso; es el medio de circulación ciudadana. La calle es el espacio de todos y, por lo mismo, de nadie; en ella soy un hombre más, que pasa indiferente al lado de otros indiferentes. Pero la calle también es el espacio para hacer presente o mostrar lo que a los transeúntes pudiera detener e interesar: propaganda, vitrinas, manifiesto mural o protesta que intentan invadir las conciencias desprevenidas del que va transitando.
La calle puede ser también un lugar para el encuentro o reencuentro ocasional; puede ser espacio para el desvío o extravío del transeúnte que puede distraerse, atrasarse. La calle es siempre “lo abierto”; lo que me da la posibilidad de “tomar otro camino”. Un entramado, apenas visible de normas, deben ser acatadas para prevenir que “pase algo” de tal forma nuestra ruta sea expedita y no se rompa la rutina, asegurándonos llegar a nuestro destino.
1.3 El trabajo, la universidad, el
instituto, la escuela: El ser humano necesita trascender, servir a los
demás; realizarse y ser reconocido como tal. Para ello se prepara...,
cada vez debe estudiar más y enfrentar diversos retos...,
superar calificaciones, no perderse en el "tener que ganarse la
vida". Las relaciones, a veces dificultan el crecimiento
personal: jefes, profesores, compañeros, subalternos, familia... Trabajo,
escuela, universidad, ... son lugares para ser ante otros; son lugares públicos
que se distinguen por la búsqueda de un bien común.
Abandonamos el domicilio -lugar para la vida privada y la
intimidad- para ir a trabajar o estudiar. Cada lugar público tiene una
finalidad y ello requiere de una actitud y disponibilidad que sepa de respeto
al bien común y al servicio público. Una es la actitud en un pub, otra en una
biblioteca, hospital, escuela, club deportivo, estadio, templo... Incluso, con
las mismas personas, debemos comportarnos acorde el sentido que tiene el lugar
que compartimos: Aunque sea el amigo o el hijo, en el lugar de trabajo o
escuela, el vínculo es de jefe, subordinado o compañero de tareas; profesor,
alumno, apoderado..
Se trata de lugares donde la comunicación es vertical,
jerarquizada: el jefe, el profesor, el cliente…cada persona es vista en su
función de su quehacer público: No da lo mismo que al paciente lo opere, el
enfermero, arsenalero, secretaria administrativa o aseador. El médico cirujano
asume la responsabilidad y cuida las jerarquías.
La jerarquía cuando es justa, cuando responde a la
complementariedad de las capacidades, saberes, vocaciones, etapas de vida o
trabajo, estudio... son beneficiosas para todos: indican armonía, seguridad,
convivencia en paz. El problema surge, por el contrario, cuando priman
los indicadores de poder por sobre toda razón; los logros por sobre toda
realización. No sucede así, en el trabajo o estudio que da lugar a la
realización y al servicio personal como unidades que se fecundan
reversiblemente.
"Se arrienda".
Excelente filme chileno, con una temática siempre vigente.
2 CRONOLOGÍA DE LO COTIDIANO
El tiempo civil o convencional de relojes y calendarios, es el que todos acordamos para programar nuestros ocios y negocios o trabajos, para dividir y hacer con-mensurable la historia de la humanidad.
El emperador Constantino,
el año 321, sancionó la semana hebraica y ordenó el reposo dominical. Desde
entonces se establece un itinerario septiforme de recogimiento y expansión; de
reposo y trabajo. El domingo es una pausa de recogimiento, de reposo
domiciliario, un tiempo de reflexión para no perderse en el tránsito, en el ser
para otros sin ser si mismo. Generalmente, el tiempo de trabajo, es el tiempo
ferial; el tiempo para hacer algo, para… adquirir, arreglar, presentar,
tramitar, preocuparnos y ocuparnos de la feria…donde vendo o arriendo mis
capacidades; donde compito, donde debo postergarme y ganar lo suficiente para
fuera del día de feria, fuera del trabajo, en el domingo, en el domicilio, estar
disponible para mi mismo.
Días de fiestas y domingo, son el punto reflexivo
temporal; días para el reencuentro consigo, con los demás, con la
naturaleza, con Dios; son tiempos para salir del olvido y del anonimato; tiempo
para la conversación, para atesorar y narrar lo digno de ser recordado,
contado.
3 ESPACIOS Y TIEMPOS QUE DETIENEN LA RUTINA PARA NO CAER EN LO RUTINARIO:
3.1 La plaza: es el lugar para restaurar la vida ciudadana, interrumpir la linealidad de la calle y detenerse para habitar la ciudad o pueblo; es el espacio reflexivo de la comunidad; el lugar para el reencuentro ciudadano; para dejarse ver, saludar; para dejar de ser pasajero de la calle y hacer ciudad junto a los demás. A la plaza se vuelve periódicamente; en ella se congregan los grupos con intereses públicos comunes: escolares, universitarios, políticos, religiosos, deportivos, etc. para simplemente gozar del encuentro. Cada ciudad o pueblo tiene una plaza central desde la cual se construye y habita; sin ella, la ciudad sería tan sólo un conglomerado de domicilios. La plaza no es sólo un espacio; se viste para acoger. La vida en la plaza se muestra con todo su vigor el día domingo; en la semana sólo la buscan algunos jubilados o se detienen por algunos momentos algunos escolares.
3.2 El mall: Actualmente, los grandes centros comerciales, ocupan mayores espacios que, además de tiendas, contemplan café, restaurante, cines, amplios espacios para el encuentro, el paseo, la distracción. Su gran auge, tal vez se deba a la presencia de guardias, que dan a la familia una sensación de mayor seguridad con respecto a las plazas, parques y otros lugares abiertos. Es fácil ver a personas de diversas edades, solas o en grupos familiares que no compran sino pasean por el mall.
3.3 El bar o el café: El bar o café es el lugar para reunirse públicamente con los amigos, sin perder la privacidad; por ello estos lugares no tienen un centro; pues su misión es dar lugar a los rincones, a la posibilidad de arrinconarse, a generar lo que Giannini vivencia como “pequeños universos conversatorios cerrados” y otro como “núcleos confesionales”.
Por ello hay que saber ir a un café a un bar; saber a qué se va y cómo, de tal forma no transgredir los espacios ni despersonalizarlos. En el bar o en el café, el tiempo mundano se detiene para dar espacio a un tiempo que se personaliza, se habita, se hace íntimo… porque convivo, porque creo un ámbito de vinculación; porque volvemos a ser nosotros, porque nos hacemos un tiempo para decir lo no dicho, expresar nuestros sueños inconfesables al simple público, jefe, funcionario, compañero de estudio o trabajo. Son lugares propicios para hacer confesiones; para dar testimonio de lo vivido.
En la ruta diaria trabajo-domicilio, nos encontramos con la posibilidad de detenernos en el café o en el bar. Pero, insistimos, que hay que saber estar, existir en ellos; pues el hombre puede degradar su existencia en cualquier punto de su ruta; es más, en su propio domicilio.
"Camino salvaje" La biografía de un joven que, en la soledad,descubre el amor de la familia...
Excelente película para la reflexión, el diálogo
4. IMPORTANCIA DE LA COMUNICACIÓN, DEL LENGUAJE, EN LA VIDA COTIDIANA
Cuando el diálogo que es formativo se suplanta por el lenguaje informativo: Un diario tiene por oficio llevar la noticia, aquello que quebranta el pasar esperado, rutinario: el accidente, la violación en una calle o, peor, en el domicilio, la inclemencia del tiempo o la naturaleza que inesperadamente nos deja sin domicilio. El problema es cuando la información se tiende a volver rutinaria porque hemos perdido nuestro carácter formativo, nuestra sensibilidad, la capacidad de asombro, de crítica, de generar, de ideal, de valorar. ¿Es que ya no anhelamos formarnos, ser mejores; es la información sólo como curiosidad y no como descubrimiento que busca entender, saber, valorar?
El lenguaje meramente informativo es lineal, no da espacio al encuentro, a la fecundidad, a la reflexión; es ferial: vocifera; se mueve por el principio de la eficacia, busca transmitir, invadir nuestra conciencia.
Cuando hay encuentro, respeto, la información se entrega sin invadirlo, con amabilidad, como una propuesta o invitación a re-crear, a re-pensar, re-plantear. Es cierto que muchos momentos de la vida –una operación, una huida ante la avalancha intempestiva, un estado de guerra- requieren de instrucciones dadas por quien toma el cargo y, por lo mismo, asume la responsabilidad; el problema es cuando la información suplanta o invade los espacios y tiempos que debían ser para el diálogo, para el encuentro, la reflexión: domicilio, universidad, plaza, bar, templo y otros.
El diálogo suspende la rutina; incluso para hacerla más eficaz pues el diálogo siempre es fecundo. El diálogo tiene como condición, como requisito que existan los dialogantes, esto es, personas únicas, que tienen una perspectiva de existencia porque existimos desde una intimidad única que se enriquece en la convivencia reflexiva y sobrecogedora; precisamente porque el otro me expone lo diverso; lo que yo desde mi existencia no había captado. Para llegar al diálogo hay que quererlo; hay que convocarlo y ser capaz de tener la apertura y la generosidad para acoger; la valentía para gracias a ese diálogo reconocer muchas veces que mi perspectiva era errónea. El diálogo puede ser drama o comedia; pero en todo caso me apela, me pone en juego, me saca de lo rutinario que por anodino se vuelve muchas veces invisible y que, anquilosado o encostrado, ya no sentimos y por ello nos hunde sin que lo intentemos superar. El diálogo ha de regirse por el principio de verdad, de superación.
La polémica degrada el diálogo: la polémica surge con afán de poseer, dominar, no escuchar, sacar provecho, abatir, derribar psicológica o físicamente. Puede se una polémica que surja espontánea o prevista, premeditada. La polémica busca el enfrentamiento, el encontrón, el conflicto, el culpar al otro al que ve como enemigo o competencia. El polémico no va a dialogar, va a ganar, a salir airoso y llamar la atención porque la polémica es bulliciosa.
5. LA NARRACIÓN COMO OBSERVACIÓN DIALÓGICA DEL PASADO
La narración da cuenta de algo, describe lo que pasa. Narramos lo que ha pasado; aquello que se hace presente en el recuerdo y lo comparto a través de la palabra. Por ello, la narración es insustituible en el conocimiento de nuestra biografía personal y de la historia del mundo.
Así, para comprender los actos de una persona, necesitamos su narración de los mismos y la interpretación de sus intenciones. Se narra la existencia que es transcurrir; siempre novedad y recuerdo; en cambio, el conocimiento de las leyes naturales, repetitivas, inconmovibles, no se narra sino se describe y explica en el quehacer científico. Se narra para encontrarnos con el otro, para dialogar.
Muy distinta es la explicación científica a la conversación: Se hace ciencia para entender lo que estudiamos y, si se dialoga con el otro científico o estudioso, no es él foco de atención sino la realidad en estudio.
"El diario de
Noa". La importancia de la narración... fuente primera del ser
humano;
pues no se guardan los hechos sino la interpretación de ellos...
Recordar, volver a hacer que pase por el corazón, lo que una vez pasó
6. LA DEGRADACIÓN DE LA VIDA COTIDIANA: UN RETO PARA EDUCADORES.
"Te doy mis ojos" Cuando la violencia invade el hogar.
Excelente filme para el análisis; al igual que "El Bola"
Si la existencia cotidiana, si nuestro domicilio y ruta se degradan, nuestra existencia cae en la degradación, en el vértigo. Si el domicilio no es un espacio para la reflexión, si él no me acoge, si no me asila del mundo; si con quien convivo en el domicilio no entro en diálogo, no hay encuentro; si no soy capaz de fundar mi o nuestro hogar, caigo en la desolación, huyo del que está allí porque lo siento ajeno y un impedimento para ser yo. Las cosas me son ajenas, no me dicen de ni o de nosotros: me invaden. Entonces me aburro y busco la evasión en cualquiera de sus formas o me violento agrediendo a los que se encuentran en mi retorno cotidiano y aparecen como obstáculo: el aborrecimiento es una forma exaltada de aburrimiento.
Si el trabajo se transforma en un espacio que me asfixia, que me despersonaliza y rebaja a puro medio, si no me reconoce como persona, si a él voy como a aquello inevitable y única forma de tener lo indispensable para subsistir o si fascinado por la avaricia o poder voy a él como a un engranaje de eficacia sin más, al servicio de mi pasión: caigo en el desgano que me puede llevar a la acidia, depresión, o en el vértigo del envilecimiento que me convierte en un desalmado.
Aburrimiento, acedia, inhospitalidad, envilecimiento expresan la degradación de la vida cotidiana, de la rutina que se vuelve rutinaria: Domicilio, calle, bar, plaza, trabajo, escuela, Universidad, entre otros, se vuelven inhóspitos porque el hombre se volvió inhóspito y se perdió a sí mismo en la automatización, la masa, la indiferencia, la pérdida de los ritos, la conectividad, la rapidez y la furia... "La cosa perdida" Cortometraje, Oscar 2011,
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