EL CINE
Las definiciones del cine evocan de forma recurrente otras artes: Lindsay, en 1915, lo asoció a la escultura, a la pintura y a la arquitectura; el cine para Abel Gance es una fábrica de sueños y caracteriza el tiempo actual, que cree que es el tiempo de la imagen; Survage yFaure establecían vínculos con las artes del pasado planteando a un tiempo diferencias cruciales: El cine era pintura, pero en movimiento, o música, pero de luz y no de notas esta vez. El denominador común era, para todos ellos, la idea de que el cine era un arte. Así pues, Rudolf Arnheim en 1933, expresó su asombro ante el hecho de que el cine no hubiese sido recibido con los brazos abiertos por los amantes del arte. El cine escribió es: el arte por excelencia. Su única pretensión ha sido entretener y distraer; ha vencido a las artes anteriores en cuanto belleza se trata.
Ya en 1916, un manifiesto futurista de
Marinetti, reclamaba el reconocimiento del cine como arte autónomo que en
ningún caso debe copiar al teatro. En el cine puro, el ideal, era, en palabras
de Léger desprenderse de los elementos que no
sean puramente cinematográficos. Otra forma de expresar este deseo
fue la fotogenia, que Delluc, considera la esencia del cine y a la que Epstein,
en su libro sobre el cinematógrafo de 1985, se refería como la expresión más
pura del cine. Con la noción de fotogenia nació la idea del arte
cinematográfico. Para definir esa indefinible fotogenia, nada mejor que decir
que es al cine lo que el color a la pintura y el volumen a la escultura, el elemento
específico de este arte. En otro lugar, Epstein señaló a la fotogenia como
cualquier aspecto de las cosas, seres o almas cuyo carácter moral se ve
amplificado por la reproducción fílmica. La fotogenia era, pues esa inefable
quintaesencia que diferenciaba a la magia del cine del resto de las artes.
Dulac en 1927 invocó la analogía musical de una sinfonía visual. El
movimiento y el ritmo, para Dulac, constituían la esencia única e íntima de la
expresión cinematográfica.
Para Abel Gance el cine es una fábrica de sueños
y caracteriza el tiempo actual que cree que es el tiempo de la imagen. El cine,
para Gance, dotaría a los seres humanos de una nueva conciencia
sinestésica: los espectadores oirán con sus ojos. Anticipando la
visión epifánica del cine de Bazin, Delluc en 1985, veía en el cine, y
especialmente en el primer plano, el medio que nos ofrece impresiones de una
belleza eterna y evanescente algo que está más allá del arte, esto es, la
propia vida. En una especie de íconofilia trascendental, se consideraba que el
cine ofrecía la vida tal cual es, presente e inmediata como la sentimos.
Jean Epstein en 1923, da la máxima importancia
al primer plano en el que se alcanza la máxima movilidad, emociones mas
intensas, máxima expresividad y donde el director concentra la atención del
espectador y lo margina de cualquier otro aspecto narrativo.
Teóricos
del cine
En cuanto a las primeras aportaciones a las
teorías del Cine, podemos resumir algunas de ellas:
Hugo Munsterberg: “El cine es el arte del
espíritu”, el montaje se corresponde con la memoria y la imaginación. El cine
tiene que dedicarse a retratar las emociones, a crear un texto narrativo.
Pudovkin, V.: Su teoría gira en torno al
montaje, el cine se caracteriza por la posibilidad de seleccionar fragmentos de
la realidad en el espacio y el tiempo, lo que hace que se diferencie de otras
artes.
Sergei Eisenstein.: También basa su teoría en el
montaje, el espectador se somete al efecto de una acción psicológica y
sensorial mediante una serie de elementos con el fin de producir en él un
choque emotivo.
Arhnheim, R. el cine reproduce parcialmente
impresión de realidad, pero no la misma realidad sino otra creada
artificialmente.
Bela Balázs (teórico tradicional): propone tres
elementos como constitutivos esenciales del Cine: El primer plano, mediante el
cual “el detalle de un rostro se transforma y adquiere un carácter lírico, y
éste no puede ser gratuito...”; el montaje, crea el ritmo del filme, tiene
poder intelectual y permite la asociación de ideas, partiendo incluso de una
gama interminable de posibilidades metafóricas; finalmente el encuadre, como la
síntesis entre la realidad objetiva y la personalidad subjetiva del artista.
André Bazin: La imagen muestra dos dimensiones,
una estética, en la que “el modelo se halla trascendido por el simbolismo de
las formas” es decir, cada imagen posee un significado, dado por los elementos
de la imagen cinematográfica (música, color, encuadre, angulo de cámara,
fotografía, otros);y otra dimensión que se caracteriza por “el deseo
psicológico de sustituir el mundo externo por su doble” lo cual crea la
disyuntiva de realidad e irrealidad de la imagen cinematográfica. Lo anterior
crea dos corrientes estéticas: por un lado la corriente estético-expresiva, que
va del interior del autor hacia fuera, y la realista, que va de la realidad
hacia el autor y del autor al receptor. Ambas modalidades de la imagen se
aprovechan de la realidad: la estético-expresiva como plasmación simbólica de
ideas y sentimientos, la otra, como reflejo de la realidad, como sustitución.
Jean Mitry: Toda imagen tiene cierto sentido “a
priori” antes de que intervenga cualquier combinación para una posible
significación. La significación fílmica depende no de una imagen aislada sino
de la relación entre diversas imágenes. El realizador trabaja con la realidad,
pero después de haber introducido un tratamiento de la misma, el sentido
dependerá del espectador.
Teorías del cine
Formalistas: Creen que el cine no debe copiar la realidad por la imposibilidad de
sustituirla. Se debe limitar a dar un punto de vista de la realidad según la
creatividad del director. Eisenstein también fundamenta su
teoría en el montaje, distanciándose de Pudovkin, en su ensayo “El montaje de
atracciones”: el espectador se somete al efecto de una acción psicológica y
sensorial mediante una serie de elementos con el fin de producir en él un
choque emotivo Entre los teóricos formalistas más importantes se encuentra: H.
Münsterberg, S.M. Eisenstein y R. Arheim.
La teoría del montaje. Pudovkin, señala que un film se caracteriza por
la posibilidad de seleccionar fragmentos de la realidad en el espacio y en el
tiempo, seleccionando sólo aquel detalle esencial y característico. Insiste en
que con el montaje nace el tiempo cinematográfico, que junto con el espacio
fílmico hacen que se diferencie de las otras artes.
Realistas: Creen que el arte cinematográfico debiera ser el resultado de la
conexión entre la imagen y la realidad, que debe ser máxima. Sus principales
teóricos son: André Bazin y Sergei Kracauer.
Estos teóricos distinguían dos tipos de
directores de cine: los que basaban su cine en la puesta en escena, que para
ellos eran los válidos y realistas, y los que hacían montaje (montage),
lo cual para ellos era un recurso antinatural que rompía la fluidez del
discurso audiovisual.
"Nosferatu"
(F. Lang)
Aquella distinción
que hacían los críticos, hoy en día no tiene sentido porque lo normal es que
convivan ambas cosas: mise-en-scène y montage, o
que la puesta en escena haya pasado a un segundo plano.
Psico-Estética: La significación fílmica depende no de una imagen
aislada sino de la relación entre diversas imágenes, creándose así un
"mundo psicológicamente real". El realizador trabaja con la realidad,
pero después de haber introducido un tratamiento de la misma, el sentido
dependerá de la experiencia del espectador. Así, el proceso estético de las
imágenes está vinculado a una realidad psicológica, a una concepción
psicoestética.
El cine alcanza su nivel de expresividad para
mostrar el proceso de transformación del mundo y no sólo el resultado final de
la transformación como hacen otras formas de expresión. Se ofrece la realidad
mediante un proceso de transformación analógica. El principal exponente de esta
teoría del cine, es Jean Mitry.El cine como representación de la realidad
LO CINEMATOGRÁFICO Y LO FÍLMICO. EL EFECTO DE
REAL Y LA IMPRESIÓN DE REALIDAD
En la estética del cine se distinguen dos
términos complementarios que si se confunden pueden conducir a errores
interpretativos. Se trata de la distinción entre lo cinematográfico y
lo fílmico debida al teórico Cohen-Seat, G; 1948, por la que el simple
registro y reproducción de lo real por medio de imágenes animadas es considerado
el hecho cinematográfico, mientras que el hecho fílmico concierne
a la organización estética de las imágenes con miras a una significación
cualquiera.
Una cosa en efecto es la relación de la imagen
con lo que muestra y en eso consiste lo cinematográfico, en el sentido más
etimológico del término kinematografía, es decir como duplicaciónde
las cosas en movimiento, y otra en relación de la película con lo que cuenta,
que es un hecho estético, cargado de la intencionalidad expresiva referida
siempre a la subjetividad del cineasta, que añade una segunda significación a
las cosas rodadas por la cámara.
No se trata, por tanto, de dos términos
antagónicos sino complementarios, puesto que lo cinematográfico, que abarca lo
puramente técnico, es necesario para que se dé lo fílmico, que consiste
en expresar a través de imágenes animadas. Y también lo
fílmico se añade a lo registrado por la cámara cinematográfica siempre que ésta
sea manejada por un autor, desde una inteligencia rectora, cosa que ocurre
cuando se trata de artecinematográfico. En esa complementariedad
entre ambos elementos está la base de lafascinación del cine, de su
magia y de su artisticidad. Por el primero, la imagen cinematográfica no
consigue más que un efecto de real, al registrar objetivamente lo
real dado. Por lo fílmico, el cine logra dar al espectador la impresión
de realidad que éste requiere para alcanzar la experiencia estética
necesaria en la complementación (participación en el caso del cine) de toda
obra de arte.
Por la naturaleza misma del cine, éste no puede
librarse del efecto de real que producen las imágenes.
La presentificación de las cosas de la realidad por la ilusión
de movimiento de las imágenes, les otorga a éstas el carácter de duplicado, de
doble que las hace aparecer ente el espectador como si se tratara de cosas
reales (diégesis).
Sin embargo, es la ordenación de esas imágenes
según la lógica de una narración la que realmente puede acabar de provocar en
el espectador una impresión de realidad completa. Esto significa que si las
condiciones técnicas son de buenacalidad y están muy cuidadas, el
efecto de real se cumple fácilmente, por el mero hecho del registro,
pero no necesaria si suficientemente pueden causar impresión de
realidad las imágenes registradas.
"Ciudadano
Kane" (O. Welles)
Para lograr esto
último conviene acompañar el elemento técnico de un elemento estético que
dirija la realización técnica con miras a la construcción de una obra unitaria
y con un sentido que debe adivinar el espectador.
Sin embargo, la impresión de realidad si
requiere necesaria pero no suficientemente del efecto de real para conseguir
dar al espectador la impresión de que los datos de esta ficción no han sido
imaginados, sino que se desprenden naturalmente, debiéndolo a los elementos cuyo
efecto de real permite suponer que reproducen una realidad auténtica.
Este efecto, por tanto, funciona a modo de
garantía primera para el realizador; es el instrumento que asegura la causa
material de la realización artística, a partir del cual podrá el autor
construir un universo ficticio con pretensión de provocar en el espectador la
impresión de realidad que desencadene la participación afectiva. Se trata de la
cuestión tan discutida de la verosimilitud que no-veracidad de lo representado
artísticamente.
El problema de la verosimilitud,se explica a
través de dos efectos fundamentales en la estética del cine: a) el
efecto marco y b) el efecto tragaluz. Tanto
uno como otro se deben a la acción determinante del cuadro
cinematográfico.
a) El cuadro cinematográfico delimita una forma organizada
plásticamente; funciona a modo de marco que proporciona
la definición de la imagen que encierra. Así la imagen fílmica
está ligada fenoménicamente a su cuadro. Que lo real enfocado en ella sea
independiente, es la evidencia misma, pero la representación que de ella no lo
es. Y como las cosas representadas no son dadas sino a partir de esta
representación, se convierten por este hecho, en tanto que datos en imagen, en
una función de los datos creados de la imagen, es decir, esencialmente del
cuadro.
b) El cuadro cinematográfico abre un nuevo
espacio a nuestra percepción visual; funciona a modo de tragaluz que
deja ver una parte limitada pero no delimitada, del espacio mayor que se
encuentra tras él.
Las definiciones del cine evocan de forma recurrente otras artes: Lindsay, en 1915, lo asoció a la escultura, a la pintura y a la arquitectura; el cine para Abel Gance es una fábrica de sueños y caracteriza el tiempo actual, que cree que es el tiempo de la imagen; Survage yFaure establecían vínculos con las artes del pasado planteando a un tiempo diferencias cruciales: El cine era pintura, pero en movimiento, o música, pero de luz y no de notas esta vez. El denominador común era, para todos ellos, la idea de que el cine era un arte. Así pues, Rudolf Arnheim en 1933, expresó su asombro ante el hecho de que el cine no hubiese sido recibido con los brazos abiertos por los amantes del arte. El cine escribió es: el arte por excelencia. Su única pretensión ha sido entretener y distraer; ha vencido a las artes anteriores en cuanto belleza se trata.
Ya en 1916, un manifiesto futurista de Marinetti, reclamaba el reconocimiento del cine como arte autónomo que en ningún caso debe copiar al teatro. En el cine puro, el ideal, era, en palabras de Léger desprenderse de los elementos que no sean puramente cinematográficos. Otra forma de expresar este deseo fue la fotogenia, que Delluc, considera la esencia del cine y a la que Epstein, en su libro sobre el cinematógrafo de 1985, se refería como la expresión más pura del cine. Con la noción de fotogenia nació la idea del arte cinematográfico. Para definir esa indefinible fotogenia, nada mejor que decir que es al cine lo que el color a la pintura y el volumen a la escultura, el elemento específico de este arte. En otro lugar, Epstein señaló a la fotogenia como cualquier aspecto de las cosas, seres o almas cuyo carácter moral se ve amplificado por la reproducción fílmica. La fotogenia era, pues esa inefable quintaesencia que diferenciaba a la magia del cine del resto de las artes. Dulac en 1927 invocó la analogía musical de una sinfonía visual. El movimiento y el ritmo, para Dulac, constituían la esencia única e íntima de la expresión cinematográfica.
Para Abel Gance el cine es una fábrica de sueños y
caracteriza el tiempo actual que cree que es el tiempo de la imagen. El cine,
para Gance, dotaría a los seres humanos de una nueva conciencia sinestésica:
los espectadores oirán con sus ojos. Anticipando la visión epifánica del cine
de Bazin, Delluc en 1985, veía en el cine, y especialmente en el primer plano,
el medio que nos ofrece impresiones de una belleza eterna y evanescente algo
que está más allá del arte, esto es, la propia vida. En una especie de
íconofilia trascendental, se consideraba que el cine ofrecía la vida tal cual
es, presente e inmediata como la sentimos.
Jean Epstein en 1923, da la máxima importancia al
primer plano en el que se alcanza la máxima movilidad, emociones más intensas,
máxima expresividad y donde el director concentra la atención del espectador y
lo margina de cualquier otro aspecto narrativo.
LA IMAGEN CINEMATOGRÀFICA
La imagen de cine tiene un punto de partida.
Podríamos agrupar este nacimiento en una tríada: imagen-movimiento-sonido.
Desde este manojo de cartas inicial, el arte cinematográfico se permite
articular un sentido.
La imagen y su funcionamiento como sistema de
representación
Cuando termina una función y se encienden las luces
de la sala, la infinidad de paisajes que han desfilado ante nuestros ojos,
todos los autos que han surcado la retina y los cuerpos que han danzado en las
imágenes, se reducen a un rectángulo blanco de dos dimensiones. Y en sentido
estricto, mientras la película se desenvuelve, el cine nunca abandona ese
cerco.
El cuadro es el límite material de lo representado
en la pantalla (ilusión de movimiento e ilusión de profundidad). Esta impresión
de realidad nos acerca a un mundo verosímil, impulsados por esta aura ilusoria
tendemos a proyectarnos fuera de campo.
Caemos seducidos por esta impresión de realidad que
se manifiesta en la ilusión de movimiento y en la ilusión de profundidad. Es el
triunfo del cine: con esta impresión de realidad nos acerca a un mundo
verosímil Y nosotros, impulsados por esta aura ilusoria, tendemos a
proyectarnos fuera de campo.
Desde aquí en adelante tendremos claro lo
siguiente: reaccionamos ante la imagen fílmica como ante la representación
realista de un espacio imaginario que nos parece percibir. Como la imagen está
limitada en su extensión por el cuadro, apreciamos sólo una zona de ese
espacio.
Esta porción de espacio imaginario contenida en el
interior del cuadro es lo que se conoce como campo (Espacio In). Cuando vemos
una película tenemos la idea de que hay un espacio más amplio, más allá de los
límites. Percibimos un espacio invisible que prolonga lo visible y que se
denomina fuera de campo (Espacio Off).
Podríamos entender este concepto como el conjunto
de elementos (objetos, personajes, decorados) que aun no estando incluidos en
el campo, le son asignados imaginariamente por el espectador.
Los cineastas saben que esta tensión entre campo y
fuera de campo es parte esencial del espacio fílmico. Es lo que se denomina
dialéctica de los espacios. Así, en el campo vemos de pronto el rostro tenso de
una joven que mira más allá del cuadro.
El poder del fuera de campo: ella ve el rostro que a nosotros se nos oculta. Gracias a su mirada, el espacio de la imagen se amplía más allá del cuadro. Marnie (1964) de Alfred Hitchcock
El fin de la
proyección. Nos levantamos de las butacas con los ojos vidriosos, tanteando en
la semipenumbra hasta hallar la puerta de salida. El teórico Roland Barthes
solía decir que el cine comienza en ese primer paso que se da a la calle,
cuando, al ritmo de nuestra caminata, las imágenes arrecian en la mente y algo
en nosotros nos pide decantar la experiencia en una reflexión íntima o en una
conversación compartida. Esta puede ser la primera lección pedagógica. La
película no es la clase, es su punto de partida.
Nos preguntábamos en la presentación en qué medida el cine puede apoyar la
enseñanza. Es indudable que este texto por sí solo no abarca la respuesta. En
este sitio de la Internet hemos conocido aspectos específicos y generales del
lenguaje cinematográfico. De alguna manera, le hemos puesto nombre a aquello
que vemos. Este espacio es un complemento de otras instancias: los Talleres de
Apreciación Cinematográfica para Profesores y los Cine Clubes Escolares. Allí,
en el ejercicio práctico, estos conocimientos específicos del lenguaje
cinematográfico asumen otros ropajes: todo eso que llamamos metodología, aporte
cultural, objetivos transversales y desarrollo de habilidades.
Aun así, podríamos insistir; ¿cuál es el aporte original del arte
cinematográfico a la enseñanza? La experiencia fílmica suele estar asociada al
hemisferio derecho de nuestro cerebro, esa zona muda, territorio de las
emociones, de la imaginación y de la aprehensión espacial. Numerosos estudios
(mencionemos La virtualidad educativa del cine, de la investigadora española
Carmen Urpi Guercia) han sugerido que el cine no sólo activa esta porción
fundamental del ser humano, sino que incide en el desarrollo de las capacidades
de lenguaje, abstracción y reflexión, asociadas al hemisferio izquierdo. Es en
este lazo integral que el cine se torna decisivo para la experiencia educativa.
Tanto en este sitio web, como en las Fichas y Guías de Trabajo de los Cine
Clubes Escolares, hemos dividido los aportes del cine a la enseñanza en tres
áreas integrales:
El cine y la educación de la sensibilidad.
El desarrollo de las sensaciones y de la percepción; el aprendizaje del tiempo
y del espacio vitales a través de la imagen fílmica; sentimientos asociados a
la forma expresiva del cine. Los profesores de Ciencias y Artes tendrán mayor
afinidad con esta área.
Cine, narrativa e imaginación.
La fabulación como transformación de la realidad; la importancia del relato y
de las historias en el desarrollo integral; la ficción como experiencia:
identificación, imitación y representación; catarsis o aprendizaje por
conmoción de los sentimientos. Esta área es beneficiosa para asignaturas de
Lenguaje y Comunicación, Historia e Idiomas.
Desenlace ético de la experiencia fílmica
Autoconciencia o reconocimiento de la identidad personal; Implicación,
distancia, debate y desarrollo de la capacidad crítica; reflexión, memoria y
comprensión. Esta área es patrimonio de todas las asignaturas, en especial de
Filosofía.
La experiencia fílmica como forma de enseñanza enlaza las capacidades
sensitivas y reflexivas del estudiante, pero además es de utilidad para los
docentes en su aspiración de que los diversos conocimientos sean aprehendidos
en el aula. Como ha señalado el cineasta y docente Rafael C. Sánchez en su
libro “La Clave Secreta de la Educación y la Enseñanza” (Eds. Instituto de
Estética de la Pontificia Universidad Católica de Chile), el uso del material
audiovisual despeja el camino ante la morosidad de los conceptos y el
estudiante consuma una imagen interior, esa que permite el maravilloso suceso
del aprendizaje: cuando hacemos nuestro el conocimiento al fundirlo con la
historia personal.
Por último, casi en los bordes de la cinta, lo que queda para el futuro de la
enseñanza es el presente. El presente es el pulso de las presencias. En estos
tiempos, niños, niñas y jóvenes se desenvuelven en un mundo de presencias que
son imágenes. Pero estas imágenes esconden una paradoja. Son tantas que son
ninguna. Llenan nuestros horizontes de intensidades efímeras, se desvanecen con
rapidez.
La presencia de imágenes se transforma en ausencia porque no tenemos seres
humanos que las valoren, recuerden, critiquen o cambien. Esta iniciativa
inédita sobre la aplicación del cine en la enseñanza, busca que nuestros
docentes y estudiantes asuman una actitud ante las imágenes. Actitud que pasa
por una distancia crítica, un compromiso sensible y una reflexión atenta. Se
busca -aunque suene complejo- sentir y pensar la imagen. Conocer el lenguaje
del cine es un primer paso para debatir sobre el audiovisual y la enseñanza.
La defensa de la autonomía del cine no es una postura conservadora, sino una
combinación de necesidad y lucidez. Necesidad: marcar la diferencia con
respecto a otros soportes, medios y lenguajes masivos, como la televisión, la
publicidad, el video-clip o internet. Lucidez: reconocer que todos esos medios
y tecnologías, esas otras imágenes, alimentan la imagen de mundo de la cual el
cine forma parte. Es una relación a la vez tensa y fecunda.
Desde estas tecnologías -con ellas y a pesar de ellas-, el ser humano sigue
creando metáforas, construyendo imaginarios o visiones de mundo que escenifican
los deseos, anhelos y desencantos de una humanidad siempre necesitada de
sueños. No debemos temer tanto al bombardeo de imágenes como a nuestra
indiferencia ante ellas. Y sobre todo, tenemos que combatir nuestro mayor
temor. Ese miedo que nos dice que, a fuerza de ver el mundo, hemos terminado
por perderlo de vista.
SISTEMAS DE
NARRACIÓN EN EL CINE
Este apartado
contará con la complicidad de los profesores de Lenguaje y Comunicación.
Primero hay que
apuntar que lo narrativo es por definición extra cinematográfico: concierne
tanto al teatro como a la novela. Los sistemas de narración se elaboraron fuera
del cine, mucho antes de su aparición. Estos sistemas remiten a tres
características fundamentales:
1. Combinan, en
proporciones variables, micro conjuntos que son luchas y desafíos
Reducido a una
textura elemental, un relato obedece al esquema siguiente:
• Sea una fuerza X, choca
con otra fuerza Y; X e Y luchan, y uno de los términos triunfa sobre el otro.
Esta es la primera hipótesis, la de lucha.
• Puede ocurrir que X no
esté en presencia de un obstáculo, sino de una laguna que hay que llenar: se
trata entonces de un desafío.
2. Se inscriben en
una temporalidad orientada, y se encuentran entre un principio y un fin
Entre la presencia
de la oposición o de la laguna, y su resolución, se produce un cambio.
Transcurre un lapso. La modificación se inscribe entre dos topes, que son el
origen y el fin. Esta característica, común a las diversas clases de relatos,
se duplica por los límites propios del cine. Un lector puede abrir un libro
donde quiera, y acelerar o hacer más lenta la lectura. Un espectador de cine
toma un rollo al principio, y no tiene ninguna manera de cambiar la velocidad
de desarrollo, puesto que la menor modificación de ritmo y sonido daría, de
hecho, otro filme. La temporalidad mensurable de la proyección se refuerza y
hace más punzante la temporalidad ficticia del relato.
3. Ponen en escena
personajes identificables
Las fuerzas
enfrentadas a veces son grupos o vastas comunidades. La mayoría de las veces
toman la apariencia de individuos reconocibles. Sobre esto, cabe preguntarse:
las estrellas de cine, ¿han obligado a los directores a centrar sus relatos en
los "héroes", o bien la necesidad de ofrecer desde el inicio de una
proyección las fuerzas principales, ha obligado a retomar de una película a
otra a los mismos actores, fáciles de identificar, fundando así el
"estrellato"? No podemos responder de inmediato, pero nos quedamos
con un aspecto: ficción y estrellas están estrechamente ligadas.
En el cine, estos
sistemas narrativos adquieren una fisonomía peculiar, en consonancia con una
imagen que les inspira o subyace. Habría que comenzar por distinguir tres
instancias que a menudo se confunden entre sí. ¿Se ha dado cuenta, amable
lector, que solemos incluir en la misma definición términos que son diferentes?
Hablamos de historia, relato y narración como si se trataran de lo mismo. Y
aunque las ideas en torno a estas palabras varían según el análisis, para nuestro
singular viaje dejaremos algunas cosas en claro. La historia es el contenido
narrativo del film, o en otras palabras, una serie cronológica de
acontecimientos relatados.
El relato
El relato es la
manera de contar estos acontecimientos. Tiene que ver con la expresión modal,
con la materialidad que ya hemos visto en las páginas precedentes.
En el cine moderno
existen variantes en la forma en que el relato presenta la historia. Desde
luego, la más cotidiana es cronológica. Pero hay otros modos. Por ejemplo, de
manera a-cronológica (se altera el orden de los acontecimientos relatados, por
obra del montaje) como se presenta desde El Ciudadano Kane (1941) de Orson
Welles, hasta Pulp Fiction (1994) de Q. Tarantino. Otra forma es el final
suspendido o tornillo sin fin: un relato que deja abierta la resolución, como
ocurre con Los 400 golpes (1959) de F. Truffaut. Aún hay más. Tenemos el relato
en abismo, que presenta una historia dentro de otra, como ocurre en Ocho y
medio de F. Fellini.
LA NARRACIÓN
La narración es el
acto de armar un texto narrativo. El Gran Imaginador o Narrador en una película
es antes que nada el autor del filme, su director. A él le corresponde escoger
un tipo de encadenamiento narrativo, una planificación, un montaje determinado.
El director desplaza la cámara para narrarnos algo que desea. Pero no nos
confundamos. Dentro de la película, dentro del mundo construido por la ficción
(aquello que llamamosdiégesis), la narración puede estar a cargo de uno o más
personajes o de una voz en off.
Es importante
detenerse en un aspecto. La narrativa literaria cuenta con diversas voces o
puntos de vista del narrador. Es lo que conocemos como narrador omnisciente, en
segunda persona o en primera persona, entre otros. El cine dialoga con estos
modos, a veces imitando, a veces rompiendo las convenciones.
Así, mediante el
uso de la palabra, la película puede ser conducida por la voz de un narrador
omnisciente, en segunda o primera persona. Pero el cine cuenta con otros
instrumentos para evocar un punto de vista: la cámara objetiva y la cámara
subjetiva. La primera corresponde al punto de vista normal del relato. Se nos
muestra a los diversos personajes y situaciones. La cámara subjetiva asume la
mirada (punto de vista) de algún personaje. Es muy utilizada en las películas
de terror: vemos a través de los ojos del asesino sin que se nos revele su
rostro. La particularidad de la cámara subjetiva es que nosotros como
espectadores asumimos el punto de vista del personaje.
Una película
reciente que ilustra diversas dotes narrativas es Belleza Americana. Allí, el personaje
de Kevin Spacey narra en primera persona (en off), pero tiene rasgos
omniscientes pues está...muerto. Además, hay un punto de vista subjetivo
representado por la cámara del joven y por los sueños del personaje de Spacey.
Nos ha parecido
interesante mencionar estas características para fomentar una discusión
constructiva acerca de las diferencias y similitudes que se establecen entre
literatura y cine. Los docentes de Lenguaje y Comunicación pueden replicar este
debate con una serie de ejercicios consignados en las actividades.
¿Cómo vamos? Hasta
aquí hemos distinguido historia, relato, narración y el punto de vista
narrativo. Cuando vamos al cine, tendemos a descifrar o comprender la historia,
el contenido. A veces soslayamos la forma en que esa historia nos fue contada,
es decir, el relato. Ya Aristóteles decía que todas las historias han sido
contadas, de modo que lo importante es la forma en que son contadas.
En Annie Hall
(1977), Woody Allen aborda temáticas que no parecen demasiado originales: las
penurias amorosas, la frustración creativa, las dudas existenciales. Es el modo
en que estas ideas se presentan, la forma en que afloran como historia, en
pocas palabras, la calidad del relato, lo que distingue a este filme.
La película se
prodiga en saltos temporales (racontos, flash-back) o en personajes hablándole
al espectador (a la cámara). En un momento la pantalla se divide en dos para
mostrarnos las contradicciones de la pareja protagonista ante un mismo hecho.
Todos estos alardes formales, transforman a esta historia en un relato único,
fiel reflejo de la personalidad inquieta e inacabada del propio Woody Allen.
Para conseguir un
abrazo eficaz entre historia y relato, el director de cine se vale del guión.
Habitualmente se cree que el guión es la suma de diálogos de una película. Lo
que dicen los personajes. Si sólo se tratase de esto, ¿dónde estarían las
diferencias con la literatura o el teatro? El guión es la descripción de la
historia en el orden del relato, siempre pensando en que será una imagen la que
portará la narración.
Por eso el guión de
cine tiene diversas fases, no siempre en este orden: un argumento (o idea
central), la redacción de la escaleta de escenas o sinospis, el desarrollo de
personajes y ambientes, la creación de un storyboard (presentación visual de un
guión, plano por plano, generalmente en dibujo), en fin. Por un lado tenemos un
guión literario con los diálogos y parlamentos. Paralelamente, un guión técnico
que detalla los aspectos de lenguaje cinematográfico: los planos requeridos
para un diálogo, la iluminación, decorado y los movimientos de cámara para tal
escena dramática.
Esta relación entre
relato (forma) e historia (contenido) es la que articula la presencia del
guión, siempre –no lo olvidemos- con miras a la imagen y el sonido. Algunos
cineastas, como el chileno Raúl Ruiz, desarrollan –improvisan, incluso- el
guión durante el proceso de filmación. Otros, como Alfred Hitchcock, planifican
cada escena en el guión y sólo entonces proceden a filmar. Diferentes caminos
para una misma devoción: la imagen como dote narrativa.
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