lunes, 10 de enero de 2022

ÉTICA Y MORAL

 ÉTICA Y MORAL

Adriana Morales

Licenciada en Letras 

La ética es una rama de la filosofía que se encarga de estudiar la moral, es decir, lo que es considerado como parte de las buenas costumbres y del buen vivir en la sociedad a fin de generar una convivencia amable y equilibrada entre las personas.

Asimismo, la ética es una virtud que conlleva a la responsabilidad, la honestidad, el compromiso, a ser buenos ciudadanos y de evitar afectar de manera negativa a quienes están a nuestro alrededor con acciones nocivas, en especial, si se trata de obtener un beneficio en particular.

La ética se inculca desde temprana edad a través de ejemplos que expliquen y ejemplifiquen la importancia de nuestros actos y sus consecuencias. La ética debe tener como meta alcanzar la felicidad individual y de la sociedad en general, de allí que su objeto de estudio se la moral, su importancia y aplicación.

La palabra ética deriva del griego êthos, traducida como ‘modo de ser’ o ‘carácter’, que a su vez deviene de ethos, traducida como ‘costumbre’ y ‘hábito’. De hecho, la traducción latina de ethos es mos, que en español significa ‘moral’, de allí que la ética tenga como objeto de estudio la moral.

Esta aclaración etimológica es importante para entender que la ética no hace referencia al carácter como naturaleza de un individuo, sino a las costumbres y posturas que se adquieren a lo largo de la vida y que conforman una serie de hábitos, entre los que se diferencian las virtudes o los vicios.

Filósofos como Platón y Aristóteles expusieron que la ética se encarga de estudiar las conductas humanas, las cuales son llevadas a cabo desde la libertad y la conciencia que cada individuo posee para diferenciar lo bueno de lo malo. En este sentido la ética conjuga los términos conducta, libertad y bien.  Es decir, las personas actuamos de manera libre, pero consciente de que nuestros actos generan una serie de consecuencias, buenas o malas, según los juicios de valor que le otorgue la moral.

Nuestras conductas morales dependen de la enseñanza de las costumbres y hábitos que, según lo establecido por la sociedad, son consideradas como éticamente correctas y parte de las buenas costumbres. No obstante, estas normas pueden cambiar a través del tiempo según las mudanzas que presente la sociedad.

En este sentido, la ética es una reflexión acerca de las conductas morales del ser humano y sus efectos en la sociedad. Por ejemplo, quienes llevan una vida basada en los valores familiares, sociales y profesionales serán reconocidos por su ética y moral, es decir, por sus buenas conductas, responsabilidad y compromiso.

Quien es éticamente correcto buscará siempre la mejor solución ante cualquier dificultad y estará a favor de la convivencia sana más allá de las diferencias, inevitables además, que puedan existir con las demás personas bien sea por la tendencia política, la cultura, la religión, entre otros.

Entre los términos ética y moral existe una delgada brecha que los diferencia y que es importante determinar para evitar hacer un uso erróneo de estas palabras.

La ética establece los principios de nuestra vida e implica la distinción entre lo bueno y malo, a partir de un análisis previo.

Por su parte, la moral es un conjunto de valores, normativas y creencias que se cumplen y determinan las buenas costumbres y las conductas sociales. En este sentido, la moral hace una valoración de las conductas de las personas, de las cuales se pueden clasificar aquellas que se consideren buenas o malas tanto para el individuo como para la sociedad en general. De allí que la moral sea el objeto de estudio de la ética.

 

ÉTICA PROFESIONAL

La ética profesional se debe aplicar con sentido de responsabilidad y compromiso.

La ética está presente en las diferentes facetas en las que nos desenvolvemos. De allí que podamos hablar de ética personal, ética profesional, ética académica, ética política, ética médica, entre otras. Esto se debe a que las conductas humanas buscan tanto el bien personal como social a través de una serie de reglas moralmente correctas.

En el entorno profesional es importante que las personas actúen de manera responsable y con criterio al momento de desenvolverse como especialistas o conocedores de un área de trabajo. Por ello, los profesionales deben ajustarse a las normas morales preestablecidas.

La ética profesional está compuesta por valores humanos que propician el respeto, la responsabilidad, el compromiso, la inclusión, la honestidad, la puntualidad, la discreción, la competitividad, incluso, la amistad.

Asimismo, existe una serie de normas deontológicas que fundamentan los principios y deberes que se deben cumplir a fin de conseguir un óptimo resultado laboral, en especial, si se presenta una situación difícil en la cual se debe tener cuidado al momento de tomar una decisión para alcanzar el bienestar común.

La ética profesional nos representa como personas responsables de nuestra acciones, por tanto, la labor de un profesional en cualquier área, es dar lo mejor de sí en función de ofrecer un buen servicio o producto. De esta manera se están aportando soluciones, ayudas, respuestas y oportunidades para otras personas.

 

PRINCIPIOS DE ÉTICA GENERAL

Lilian Arellano Rodríguez

 

   Haz el bien y evita el mal

  Principio de tolerancia: Desgraciadamente, dado que existe el  mal, cuando no hay alternativa alguna para evitar un mal mayor, se debe actuar conforme al mal menor.

   Se puede actuar mal por comisión u omisión, esto es, cuando se hace lo que no se debe hacer o cuando no se hace lo que se debe hacer.

   Para que haya mérito o culpabilidad de los actos, tiene que haber conocimiento o debiera haberlo y voluntad.

  Existen agravantes y atenuantes de los actos:

      a)  Según la acción e intención:    

 

ACTO

INTENCIÓN

MORALIDAD

Bueno

Buena

Bueno

Malo

Mala

Perverso

Bueno

Mala

Más malo

Malo

Buena

Menos malo

 

 b) Es más malo actuar contra alguien inocente o de actuar correcto,  que ante quien actúa mal.

 c) Más mal actúa quien tiene mayores conocimientos y mayores responsabilidades.

 d) Mayor es el mal cuando se atenta contra un bien mayor.

 e) Mayor es el mal si se hace con escándalo, esto es, se ufana de él y se trata de propagar.

 f)  Mayor es el mal si se actúa en contra de quienes somos responsables

 g) Mayor es el mal si se actúa contra un bien público o común que contra un bien particular.

 

          Educarse implica el reto de ascender en honestidad, en bondad de ser, en mérito de ser; implica, por lo mismo, la realización de virtudes.    Ahora bien, llamamos virtudes morales a las diversas formas que presenta la realización del bien, acorde las situaciones que debemos enfrentar durante el desarrollo de nuestra existencia. Así, hablamos de virtudes naturales cardinales o derivadas y de virtudes teologales o sobrenaturales. La educación en este sentido implica un reto moral, pues el bien no siempre es fácil de distinguir del mal; como tampoco es fácil superar la comodidad, conveniencias o placeres inmediatos que puede ofrecer el aparente bien o mal. Muchas veces el ser humano distingue entre lo bueno y lo malo, lo correcto o incorrecto; pero por debilidad cae en los vicios. Mientras las virtudes implican una real realización del auténtico ser que somos; los vicios implican una falta de auténtica realización que puede ocultarse tras la fachada de bienestar, poder, tener o placer.

        

   Prudencia, Fortaleza, Templanza, Justicia son las virtudes que llamamos naturales “cardinales”, por cuanto como los puntos cardinales, indican un camino de corrección a seguir (un camino educativo). Cada virtud cardinal se puede expresar a través de diferentes virtudes que , entonces, son llamadas “derivadas” La adjetivación de “naturales” es para diferenciarlas de las virtudes teologales o sobrenaturales que dicen relación directa con Dios, pues en Él tienen su origen y destino; así las virtudes de la fe, esperanza y caridad (camino de gracia, revelación y santidad).  Las virtudes cardinales naturales, en cambio, centran su realización en la voluntad del ser humano y en su relación del mismo con la naturaleza y con los demás hombres.  Imprudencia, Debilidad, Intemperancia e Injusticia; Infidelidad, desesperanza y odio, son las nominaciones que damos respectivamente a los vicios que caracterizan una existencia por oposición o ausencia de las respectivas virtudes. El estudio de la educación en relación con las virtudes teológicas y con el sentido final de la existencia o llamado Bien Final o Último, puede dar lugar a una perspectiva teológica de la educación. 

 

       

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